Las Caras de Belmez

Bélmez de la Moraleda se encuentre situado en el complejo montañoso de Sierra Mágina, en la provincia de Jaén. Parapsicólogos de todo el mundo se han interesado por el fenómeno denominado "teleplástias", que desde hace mas de treinta años se vienen produciendo en una de las casas de ese pueblecito jienense.


El día 23 de Agosto de 1.971, la propietaria de la vivienda situada en la Calle Real número 5 , Doña María Gómez Cámara de Pereira fue la primera en descubrir que, junto a la chimenea en la que cocinaba, en el suelo, había aparecido una especie de mancha que, a medida que avanzaba el día, adoptó la forma de rostro humano. Se interpretó, por parte de los habitantes del pueblo, como la imagen de la Santa Faz que se guarda en la Catedral de Jaén, por su presunto parecido con la misma.

A pesar de la benéfica interpretación, la familia Pereira decidió deshacerse de la imagen. Ese mismo año, en el mes de Septiembre, una nueva figura aparece en su domicilio. Esta vez deciden conservarla, extrayéndola del lugar de donde emergió y protegiéndola con un cristal, a forma de cuadro. Las llamadas "teleplástias" eran figuras con aspecto humano, que aparecían en el suelo de la vivienda, según algunas interpretaciones de los parapsicólogos, por la proyección telepática de la dueña de la vivienda: María.


La noticia se extendió rápidamente por la comarca. Supersticiones y creencias religiosas de los habitantes de la región, así como la presión mediática a la que se vio sometido el acontecimiento (radio, prensa y televisión se hicieron pronto eco del suceso), obligó al Ayuntamiento a tomar cartas en el asunto. La repercusión fue tal, que el mismo ministro en ejercicio en ese momento, llegó a interesarse por lo que acontecía en Bélmez, entrevistándose con su alcalde y dando severas instrucciones al respecto..



Se levantó acta notarial de lo que estaba ocurriendo. Se precintó la vivienda durante algún tiempo (un mes), sin permitir a nadie entrar o salir de ella. Cuando volvieron a abrirla -según declaraciones notariales-, algunas de las imágenes habían cambiado su posición (Acta de la Notaría de Huelva números 667 y 462 /1.973) sin que, al parecer, sin ningún tipo de intervención humana.



Intentando encontrar explicación a los hechos, un maestro de obras y varios empleados municipales, junto a Miguel Pereira, esposo de Doña María Gómez , excavaron un foso en el suelo de la cocina, esperando encontrar un depósito de fotografías que explicara la aparición de esas dos primeras caras, tal vez como consecuencia de algún proceso químico de la descomposición de sus emulsiones. Los hallazgos apenas dieron unos cuantos restos óseos, ya que el solar en el que se asentaba la vivienda formaba parte, junto con la parcela que ocupa la actual iglesia, de un cementerio que existió en ese lugar entre los siglos XVII-XVIII, y que remonta su tradición de enterramientos al siglo XIII. Esas fechas fueron confirmadas por dataciones efectuadas a través de estudios de Carbono Catorce.



A pesar de cubrir reiteradamente el suelo con cemento en el lugar del hallazgo, a mediados de Septiembre de ese mismo año(1.971), aparecerán nuevas imágenes, esta vez en mayor cantidad y organizadas en círculo en torno a una que parecía la principal.Miguel Pereira, hijo del matrimonio, procedió una vez mas, a quitarlas de la vivienda. Sin embargo, los rostros volvieron a aparecer en el suelo de la cocina.



Las visitas para contemplar la reiteración del extraño suceso se hicieron multitudinarias. El prestigiosos parapsicólogo Germán de Argumosa se personó en el lugar con un equipo de investigadores y levantaron del suelo de la cocina la imagen a la que dieron el nombre de "El Pelao". Ese mismo mes, nuevas figuras aparecieron, desapareciendo otras que eran sustituidas por nuevas formaciones diferentes (1.976). Otros investigadores que visitaron el sitio fueron Pedro Amorós, Iker Jiménez y Jiménez del Oso.



Tal y como recogen los periódicos de la época, autocares de visitantes acudían a Bélmez para ser testigos de lo que allí estaba sucediendo. Los dueños de la casa fueron acusados de timadores, charlatanes, manipuladores...El mismo Gobierno de aquél momento ordenó cerrar la vivienda a los curiosos, presionados por la Iglesia. Se inició una investigación oficial sobre el particular. el particular. Aunque no pudo averiguarse las razones por las que se producía el fenómeno, si quedó demostrado para muchos, que no existía fraude alguno por parte de la familia Pereira, ni una confabulación con el Ayuntamiento del pueblo, para atraer el turismo al municipio.


Investigadores de universidades de Argentina, Alemania, Francia y también de España, entre otras, realizaron todo tipo de pruebas en sus laboratorios, intentando explicar a qué podía responder esa fenomenología. No se ha podido llegar hasta la fecha, a unas concusiones aceptables por la comunidad científica. Tampoco ha podido demostrarse de que se trata de un fraude o de algún tipo de truco pictórico.



Sometida a toda clase de presiones administrativas y mediáticas, María Gómez fue interrogada por parte de las autoridades, aceptó pasar por la prueba del polígrafo (detector de mentiras)´, soportó estoicamente la avalancha de visitantes. Como ya hemos comentado antes, se llegó a decir que actuaba como "médium" o, expresado en otros términos, que era la que generaba, con la fuerza de su mente, las apariciones misteriosas. Sin embargo, tras su fallecimiento, las caras se han conservado. Aunque han aparecido otras nuevas.




Otra cosa que llamó la atención de los investigadores es la consideración de que las telepalastias parecen estar "vivas", ya que evolucionan en sus formas. La denominada "la Pava" se perfilo primero con solo los ojos, luego la nariz, la boca...y así hasta formarse en varios días la cara que podemos contemplar hoy. Cambian, igualmente, las expresiones faciales de las mismas. Algunas han llegado a desaparecer totalmente, mientras otras han surgido como nuevas.




La protagonista de este historia jamás se lucró ni rentabilizó en su beneficio las posibilidades económicas de este fenómeno. Su casa y su forma de vida no se modificaron a lo largo de su vida.

la Atlántida en Andalucía

La publicación de unas fotos obtenidas por satélite en la revista de arqueología Antiquity indican que Ia mítica cultura atlante pudo desarrollarse en las costas de Cádiz-Huelva. El físico alemán Rainer Walter Kühne, de la universidad de Bonn, cree haber determinado exactamente sus coordenadas. Ahora sólo resta que las excavaciones confirmen o descarten su supuesto descubrimiento.

Las fotos obtenidas vía satélite muestran dos estructuras rectangulares. Para el doctor Walter Kühne (izda.), serían los restos de los templos de Poseidón y de Cleito, descritos por Platón. El primero se hallaría a 36°I 57' 25" N Y el segundo a 6° 22' 58" E. Estos puntos se localizan en la cuenca del Guadalquivir, muy cerca de Cádiz y al SO de Sevilla. Las estructuras están en una región llamada «Marisma de Hinojos» en el Parque Nacional de Doñana.



Nos citamos con el doctor Kühne en la Biblioteca de la universidad de Wuppertal. Cuando llegué le estaban entrevistando para una radio y esperaba turno un redactor de la popular revista alemana Focus. Finalmente estuvo a nuestra exclusiva disposición en una sala de acceso limitado, donde me atendió amablemente.

Dr. Kühne, ¿por qué se interesó por la Atlántida?
Dr Walter Kühne: Cuando era niño leí un comic del pato Donald en el cual él descubría la Atlántida en el fondo del mar. Entonces ya me pregunté si aquella civilización sería un invento de Walt Disney o si había existido realmente. Años después leí a Platón y descubrí el famoso libro de Charles Berlitz Mundos Perdidos. Me pareció tan fascinante que volví a interesarme en el tema.
¿Desde cuándo se ocupa de este proyecto?
Desde 1985. La revista Ancient sky publicó un artículo de Erich von Daniken en 1989. Yo compartía con él la idea de que la Atlántida existió hasta hace unos 1200 años antes de Cristo y que tanto los pobladores de este continente perdido como «los pueblos del mar» eran los mismos. Entonces yo creía que provenían de la Isla de Helgoland, en el Noroeste de Alemania.

¿Al ingresar en la Universidad interrumpió su búsqueda?
No, aunque me costó sacrificar mucho tiempo y compartir esta investigación con mis trabajos sobre fusión fría. Al hacer el doctorado me ocupé de diversas ramas de la física y de la cosmología. Pero mi búsqueda de la Atlántida no se interrumpió nunca. Descubrí que las pruebas arqueológicas mostraban que los pueblos del mar provenían de Iberia, aunque también existían posibilidades de situados en Grecia, al I oeste de la Anatolia y en Sicilia. Pero Platón sugiere en sus descripciones que el este de la Isla llegaba desde la antigua Esparta hasta las Columnas de Hércules. Éstas se situaban en la Gardia fenicia, conocida actualmente como ciudad de Cádiz, donde las Columnas de Hércules se prolongaban hasta Gilbratar. Esto quería decir que el este de la Atlántida podía encontrarse en dicha localización. Naturalmente, no era ninguna isla sino una costa. La identificación con una isla es una falsa interpretación, almenas en mi opinión.

Esta es la teoría del Profesor Collina- Girard...
No, mi teoría difiere claramente de la de del profesor Collina-Girard. Él cree que la Atlántida era idéntica a la Isla de Esparta, una tierra de 70 Km. de longitud, situada a unos 60 Km. de distancia del actual Gibraltar. Debido al descongelamiento glacial se hundió a lo largo de un periodo de 10000 años. Actualmente esa isla se encuentra aproximadamente a 55 m bajo el nivel del mar. Hace 11000 años, sólo había hombres de la Edad de Piedra. No existían culturas antiguas como la de la Atlántida que describió Platón. Por eso, Collina-Girard cree, que todo salió de la fantasía de Platón. En lo único que estoy de acuerdo con Collina-Girard es que dicha isla se sitúa al oeste de las columnas de Hércules, en una zona que se hundió unos 9000 años antes de Solón.

¿Qué papel juega en su investigación el profesor Collina-Girard?Él afirma que la cultura de los atlantes se basa en la fantasía de Platón y yo lo contrario: el conjunto arqueológico de la Atlántida fue históricamente el mismo que el de la antigua ciudad de Tartessos.

¿Deben sus investigaciones algo a los trabajos del famoso profesor Adolf Schulten?
Sí, sin duda. Adolf Schulten fue el primero, y el único en su tiempo, en sostener que la Atlántida y Tartessos eran la misma entidad. Su teoría se publicó por primera vez en España, aunque él era alemán... Sólo un año después fue traducida al alemán. Eso llegó en 1925, gracias a atto Jenssen y Richard Hennig, unos geógrafos que le abrieron las puertas para que publicara sus teorías en una revista científica de la época, Geografische Mitteilungen (Mensajes geográficos).

¿Y Werner Wickboldt?
Tiene un papel enorme. Yo la conocí en 1988. Entonces, dirigía un programa para estudiantes y abordé como proyecto el tema de la Atlántida. Un estudiante llamado Lars Wickboldt me comentó al final de las clases que a su padre le interesaba mucho este enigma del continente perdido. Así fue como nos conocimos, en septiembre de 1988. Discutimos varias horas sobre la Atlántida. Anteriormente, los dos teníamos la misma opinión de que eran los pueblos del mar y que provenían supuestamente de la isla de Helgoland. Aunque, evidentemente, ya entonces también compartíamos la idea de que la Atlántida debía situarse en España. Pero aún no habíamos relacionado esta localización con los pueblos del mar. Esto llegó después. El autor de este trabajo fue Werner Wickboldt, quien a través de la compañía Euromark obtuvo fotos tomadas desde un satélite hindú. Esas imágenes las recibió en 1996. Eran varios miles de fotos satelitales que, durante los años siguientes, analizó cuidadosamente. En enero de 2003, dio a conocer su trabajo y puso el énfasis en que los habitantes de la Atlántida y los llamados «pueblos del mar» provenían de España. Werner Wickboldt mostró que las imágenes obtenidas por satélite revelaban la existencia de esas estructuras rectangulares y el famoso «anillo». Un mes después contacté con Wickboldt y le pregunté si las descripciones eran realmente tan exactas como afirmaba. Yo quería saber si efectivamente había descubierto la formación del anillo y si se reconocían sin dificultad los dos rectángulos de los templos. Esto se hizo público bajo mi nombre y fue un error. Todo el mérito del descubrimiento es de Wickboldí. Esto tiene que quedar muy claro en los medios de comunicación. El autor de ese hallazgo es Werner Wickboldí.


¿Qué interpretación hace usted de las fotos?
Yo quería confirmar las estructuras rectangulares. Opté por Internet y así entré en contacto con el foro de Atlantis Rising, donde pregunté si alguien tenía conocimiento de fotos satelitales donde pudiese confirmar la teoría de Werner Wickboldí. El Sr. Georgeos Díaz fue el único que respondió a mi petición, enviándome fotos que avalaban la realidad de esas estructuras rectangulares. Pero no pude ver en sus imágenes el anillo. En los casos de fotos obtenidas por satélite siempre cabe la posibilidad de que todo se deba a efectos de luz y sombras o a la misma atmósfera..Esto es algo que siempre se debe tener en cuenta. Por eso, yo he comprobado la teoría estudiando y comparando críticamente las imágenes captadas desde diferentes perspectivas. Las fotos satelitales que me facilitó el Sr. Georgeos Diaz son independientes de las de Werner Wickboldt Lo que ignoro es de dónde las obtuvo Díaz.

¿Qué escritos de Platón apoyan su teoría?
Platón informó sobre la existencia de la Atlántida en el Timeo, aunque muy brevemente. Pero en Critias dedica el diálogo completamente a este tema. Sin embargo, el texto se interrumpe de pronto. ¿Por qué? Nadie lo sabe... Hay un sinfín de especulaciones al respecto... Es un auténtico enigma.


¿Cómo llegó a la conclusión de que el Templo de Medinet Habu, en Egipto, levantado hacia 1180 a.C bajo el faraón Ramsés, coincide también con los pueblos del mar y con los relatos de Platón sobre la AtIántida?
Los propios escritos del Templo, datados en el tiempo de Ramsés III, hablan sobre la identidad de los pueblos del mar y los atlantes. El arqueólogo griego S. Marinatus ya lo determinó en 1953 y llegó a la conclusión de que las escrituras del Templo y los escritos de Platón coincidían exactamente en sus descripciones de los habitantes de la Atlántida.


¿Identifica a este continente con Tartessos?
Adolf Shulten ya estableció la enorme similitud en 1921. Es una idea que también comparten Richard Hennig y otros arqueólogos. E desde el principio, todos ellos estaban convencidos de que la Atlántida y la mítica Tartessos eran la misma ciudad. Existen varios argumentos que lo apoyan. Por ejemplo, Platón describió a la Atlántida como una tierra rica en metales, plata, oro, cobre y también afirmó que sus llanuras eran fértiles. Esto encaja exactamente con el sur de España. Sierra Mornena es rica en minas de cobre, oro y plata, muy cercanas a la cuenca del Guadalquivir. Pero hay muchas más coincidencias. La Atlántida estaba en el llano y fue una ciudad comercial. Y según los historiadores griegos, Tartessos era una próspera ciudad mercantil que llegaba desdeel llano hasta la cuenca del Guadalquivir. Adolf Schulten creía que los cartagineses destruyeron Tartessos hacia el 500 a.C.


¿Cree que se conseguirá la autorización para realizar excavaciones que permitan probar su teoría? Desgraciadamente la localización se encuentra dentro del Parque de Doñana, que es zona ecológica protegida.

¿Podría decir a nuestros Iectores si hay planes en lo que a esto se refiere?
Por el momento no existe ningún plan, pero tampoco se ha adelantado ninguna negativa oficial, al menos que yo sepa. Como físico teórico que soy, nada tiene mi profesión que ver can excavaciones. Pero debo decir que una excavación de esta naturaleza tiene que hacerla un equipo en el que participen tanta arqueólogos como geógrafos. Naturalmente una empresa como ésta requiere financiación y, por lo tanto, habrá que esperar hasta el año próxima a más para iniciar un proyecto de ese tipo.

Extracto del Timeo. Platon.


...En aquella época, se podía atravesar aquel océano dado que había una isla delante de la desembocadura que vosotros, así decís, llamáis columnas de Heracles. Esta isla era mayor que Libia y Asia juntas y de ella los de entonces podían pasar a las otras islas y de las islas a toda la tierra firme que se encontraba frente a ellas y rodeaba el océano auténtico, puesto que lo que quedaba dentro de la desembocadura que mencionamos parecía una bahía con un ingreso estrecho. En realidad, era mar y la región que lo rodeaba totalmente podría ser llamada con absoluta corrección tierra firme. En dicha isla, Atlántida, había surgido una confederación de reyes grande y maravillosa que gobernaba sobre ella y muchas otras islas, así como partes de la tierra firme. En este continente, dominaban también los pueblos de Libia, hasta Egipto, y Europa hasta Tirrenia. Toda esta potencia unida intentó una vez esclavizar en un ataque a toda vuestra región, la nuestra y el interior de la desembocadura. Entonces, Solón, el poderío de vuestra ciudad se hizo famoso entre todos los hombres por su excelencia y fuerza, pues superó a todos en valentía y en artes guerreras, condujo en un momento de la lucha a los griegos, luego se vio obligada a combatir sola cuando los otros se separaron, corrió los peligros más extremos y dominó a los que nos atacaban. Alcanzó así una gran victoria e impidió que los que todavía no habían sido esclavizados lo fueran y al resto, cuantos habitábamos más acá de los confines heráclidas, nos liberó generosamente. Posteriormente, tras un violento terremoto y un diluvio extraordinario, en un día y una noche terribles, la clase guerrera vuestra se hundió toda a la vez bajo la tierra y la isla de Atlántida desapareció de la misma manera, hundiéndose en el mar. Por ello, aún ahora el océano es allí intransitable e inescrutable, porque lo impide la arcilla que produjo la isla asentada en ese lugar y que se encuentra a muy poca profundidad".
Tal como dije antes acerca del sorteo de los dioses -que se distribuyeron toda la tierra, aquí en parcelas mayores, allí en menores e instauraron templos y sacrificios para sí-, cuando a Posidón le tocó en suerte la isla de Atlántida la pobló con sus descendientes, nacidos de una mujer mortal en un lugar de las siguientes características.




El centro de la isla estaba ocupado por una llanura en dirección al mar, de la que se dice que era la más bella de todas, y de buena calidad, y en cuyo centro, a su vez, había una montaña baja por todas partes, que distaba unos cincuenta estadios del mar. En dicha montaña habitaba uno de los hombres que en esa región habían nacido de la tierra, Evenor de nombre, que convivía con su mujer Leucipe. Tuvieron una única hija, Clito, cuando la muchacha alcanza la edad de tener un marido, mueren su padre y su madre. Posidón la desea y se une a ella, y, para defender bien la colina en la que habitaba, la aísla por medio de anillos alternos de tierra y mar de mayor y menos dimensión: dos de tierra y tres de mar en total, cavados a partir del centro de la isla, todas a la misma distancia por todas partes, de modo que la colina fuera inaccesible a los hombres. Entonces todavía no había barcos ni navegación. Él mismo, puesto que era un Dios, ordenó fácilmente la isla que se encontraba en el centro: hizo subir dos fuentes de aguas subterráneas a la superficie -una fluía caliente del manantial y la otra fría- e hizo surgir de la tierra alimentación variada y suficiente. Engendró y crió cinco generaciones de gemelos varones, y dividió toda la isla de Atlántida en diez partes, y entregó la casa materna y la parte que estaba alrededor, la mayor y mejor, al primogénito de los mayores y lo nombró rey de los otros. A los otros los hizo gobernantes y encargó a cada uno el gobierno de muchos hombres y una región de grandes dimensiones. A todos les dio nombres: el mayor y rey, aquel del cual la isla y todo el océano llamado Atlántico tienen un nombre derivado; porque el primero que reinaba entonces llevaba el nombre de Atlante. Al gemelo que nació después de él, al que tocó en suerte la parte externa de la isla, desde las columnas de Heracles hasta la zona denominada ahora en aquel lugar Gadirica, le dio en griego el nombre de Eumelo, pero en la lengua de la región, Gadiro. Su nombre fue probablemente el origen del de esa región. A uno de los que nacieron en segundo lugar lo llamó Anferes, al otro, Evemo. Al que nació primero de los terceros le puso el nombre de Mneseo y al segundo, Autóctono. Al primero del cuarto par le dio el nombre de Elasipo, y el de Méstor al posterior. Al mayor del quinto par de gemelos le puso el nombre de Azaes y al segundo, el de Diáprepes.





Todos estos y sus descendientes vivieron allí durante muchas generaciones y gobernaron muchas otras islas en el océano y también dominaron las regiones interiores hacia aquí, como ya se dijo antes, hasta Egipto y Etruria. La estirpe de Atlas llega a ser numerosa y distinguida. El rey más anciano transmitía siempre al mayor de sus descendientes la monarquía, y la conservaron a lo largo de muchas generaciones. Poseían tan gran cantidad de riquezas como no tuvo nunca antes una dinastía de reyes ni es fácil que llegue a tener en el futuro y estaban provistos de todo de lo que era necesario proveerse en la ciudad y en el resto del país. En efecto, aunque importaban mucho del exterior a causa de su imperio, la mayoría de las cosas necesarias para vivir las proporcionaba la isla. En primer lugar, todo lo que, extraído por la minería, era sólido o fusible, y lo que ahora sólo nombramos -entonces era más que un nombre la especie del oricalco que se extraía de la tierra en muchos lugares de la isla, el más valioso de todos los metales entre los de entonces, con la excepción del oro- y todo lo que proporciona el bosque para los trabajos de los carpinteros, ya que todo lo producían de manera abundante y alimentaba, además, suficientes animales domésticos y salvajes. En especial, la raza de los elefantes era muy numerosa en ella. También tenía comida el resto de los animales que se alimenta en los pantanos, lagunas y ríos y los que pacen en las montañas y en las llanuras, para todos había en abundancia y así también para este animal que es por naturaleza el mayor y el que más come. Además, producía y criaba bien todo lo fragante que hoy da la tierra en cualquier lugar, raíces, follaje, madera, y jugos, destilados, sea de flores o frutos. Pero también el fruto cultivado, el seco, que utilizamos para alimentarnos y cuanto usamos para comida -denominamos legumbres a todas sus clases- y todo lo que es de árboles y nos da bebidas, comidas y aceites, y el que usamos por solaz y placer y llega a ser difícil de almacenar, el fruto de los árboles frutales, y cuantos presentamos como postres agradables al enfermo para estímulo de su apetito, la isla divina que estaba entonces bajo el sol, producía todas estas cosas bellas y admirables y en una cantidad ilimitada. Como recibían todas estas cosas de la tierra, construyeron los templos, los palacios reales, los puertos, los astilleros, y todo el resto de la región, disponiéndolo de la manera siguiente. En primer lugar, levantaron puentes en los anillos de mar que rodeaban la antigua metrópoli para abrir una vía hacia el exterior y hacia el palacio real. Instalaron directamente desde el principio el palacio real en el edificio del Dios y de sus progenitores y, como cada uno, al recibirlo del otro, mejoraba lo que ya estaba bien, superaba en lo posible a lo anterior, hasta que lo hicieron asombroso por la grandeza y belleza de las obras. A partir del mar, cavaron un canal de trescientos pies de ancho, cien de profundidad y una extensión de cincuenta estadios hasta el anillo exterior y allí hicieron el acceso del mar al canal como a un puerto, abriendo una desembocadura como para que pudieran entrar las naves más grandes. También abrieron, siguiendo la dirección de los puentes, los círculos de tierra que separaba los de mar, lo necesario para que los atravesara un trirremes, y cubrieron la parte superior de modo que el pasaje estuviera debajo, pues los bordes de los anillos de tierra tenían una altura que superaba suficientemente al mar. El anillo mayor, en el que habían vertido el mar por medio de un canal, tenía tres estadios de ancho. El siguiente de tierra era igual a aquel. De los segundos, el líquido tenía un ancho de dos estadios y el seco era, otra vez, igual al líquido anterior. De un estadio era el que corría alrededor de la isla que se encontraba en el centro. La isla, en la que estaba el palacio real, tenía un diámetro de cinco estadios. Rodearon ésta, las zonas circulares y el puente, que tenía una anchura de cien pies, con una muralla de piedras y colocaron sobre los puentes, en los pasajes del mar, torres y puertas a cada lado. Extrajeron la piedra de debajo de la isla central y de debajo de cada una de las zonas circulares exteriores e interiores; las piedras eran de color blanco, negro y rojo. Cuando los extranjeros, construyeron dársenas huecas dobles en el interior, techadas con la misma piedra. Unas casas eran simples, otras mezclaban las piedras y las combinaban de manera variada para su solaz, haciéndolas naturalmente placenteras. Recubrieron de hierra, al que usaban como si fuera pintura, todo el recorrido de la muralla que circundaba el anillo exterior fundieron casiterita sobre la muralla de la zona interior, y oricalco, que poseía unos resplandores de fuego, sobre la que se encontraba alrededor de la Acrópolis El palacio dentro de la Acrópolis estaba dispuesto de la siguiente manera. En el centro, habían consagrado un templo inaccesible a Clito y Posidón, rodeado de una valla de oro: ese era el lugar en el que al principio concibieron y engendraron la estirpe de las diez familias reales. De las diez regiones enviaban cada año hacia allí frutos de la estación como ofrendas para cada uno de ellos. Había un templo de Posidón de un estadio de longitud y trescientos pies de ancho. Su altura parecía proporcional a estas medidas, puesto que tenía una forma algo bárbara. Recubrieron todo el exterior del templo de plata, excepto las cúpulas, que revistieron de oro. En el interior, el techo de marfil, entremezclado con oro, plata y oricalco, tenía una apariencia multicolor. Revistieron las paredes, columnas y pavimento de oricalco. Dentro del templo colocaron imágenes de oro: El dios de pie sobre un carro llevaba las riendas de seis caballos alados y tocaba, a causa de su altura, el techo con la cabeza; lo rodeaban cien nereidas sobre delfines -pues los de aquel entonces creían que eran tantas. En el interior había muchas otras estatuas que eran exvotos de particulares. Afuera, alrededor del templo, había estatuas de oro de todos, de las mujeres y de los hombres que habían pertenecido a la familia de los diez reyes, así como muchos otros exvotos grandes de los reyes y de particulares de la ciudad y de todas las regiones exteriores que dominaron. Había un altar que concordaba en su grandeza y su manufactura con esta construcción. El palacio, igualmente, se adecuaba a la grandeza del Imperio, así como al orden alrededor del templo. Para utilizar las fuentes de agua fría y caliente que por naturaleza tenían una abundante cantidad de agua en sabor y calidad excelente para el uso, construyeron alrededor edificios, hicieron plantaciones de árboles adecuadas a las aguas, levantaron cisternas al aire libre e invernales cubiertas para los baños calientes -aparte las reales, las públicas y las privadas, además de otras para mujeres y otras para caballos y el resto de los animales de tiro- y ordenaron convenientemente cada una de ellas. Dirigieron la corriente de agua hacia el bosque sagrado de Posidón -múltiples y variados árboles de belleza y altura sobrenatural por la calidad de la tierra- y hacia los círculos exteriores por medio de canales que seguían la dirección de los puentes. Habían construido en aquel lugar muchos templos para muchos dioses, muchos jardines y muchos gimnasios, unos de hombres, otros, separados, de caballos, en las dos islas de los anillos. Además, en el centro de la isla mayor había un hipódromo de un estadio de ancho colocado aparte, cuya extensión permitía que los caballos compitiesen libremente todo el perímetro. Alrededor de este había, aquí y allí, casas de guardia para la mayoría de guardianes. La guardia de los más fieles estaba dispuesta en el anillo más pequeño y más cercano a la acrópolis y a los que más se distinguían en su fidelidad les habían dado casas dentro de la acrópolis en torno a los reyes. Los astilleros estaban llenos de trirremes y de todos los artefactos correspondientes, todo adecuadamente preparado. Los alrededores de la casa de los reyes estaban arreglados de la siguiente manera: cuando se atravesaban los puertos desde afuera -que eran tres- una muralla se extendía en círculo, a partir del mar -a cincuenta estadios por todas partes el anillo mayor y de su puerto- y se cerraba en la desembocadura del canal en el mar. Muchas casas poblaban densamente toda esta zona; la entrada del mar y el puerto mayor estaban llenos de barcos y comerciantes llegados de todas partes que, por su multitud, ocasionaban vocerío, ruido y bullicio variado de día y de noche. Ahora ya tenemos recordados la ciudad y los alrededores de la antigua edificación, tal y como se describieron entonces. Debemos intentar recordar el resto de la región, como era su naturaleza y su forma en que estaba ordenado. En primer lugar, se decía que todo el lugar era muy alto y escarpado desde el mar, pero que los alrededores de la ciudad eran llanos, suaves y planos, circundados a su vez de montañas que llegaban hasta el mar. Esta llanura era de forma oblonga y tenía por un lado tres mil estadios y dos mil en el centro desde el mar hacía arriba. Esta zona de la isla estaba de cara al viento sur, de espaldas a la constelación de la Osa y protegida por el viento del norte. Entonces se loaba que las montañas que la rodeaban superaban por su número, grandeza y belleza a todas las que hay ahora y que tenían en ellas muchas ricas aldeas de vecinos, ríos, lagos y prados que daban alimento suficiente a todos los animales, domésticos y salvajes, bosques variados en cantidad y especie que proveían abundantemente para todas y cada una de las obras. La naturaleza y muchos reyes, con su largo esfuerzo, habían conformado la llanura de la siguiente manera. En su mayor parte era un cuadrilátero rectangular, y lo que faltaba para formarlo lo había corregido por medio de una fosa cavada a su alrededor. Aunque la profundidad, ancho y longitud que les atribuyeron eran tan grandes, sin contar con las otras obras, que resultaba increíble para algo hecho por las manos del hombre, debemos decir los que escuchamos. Habían cavado una profundidad de cien pies; el ancho era en todos lados de un estadio y, como había sido cavada alrededor de toda la llanura, llegaba a la ciudad por ambos lados y allí dejaba fluir el agua al mar. Desde su parte superior habían abierto canales rectos de cien pies de ancho que corrían a lo ancho de la llanura hasta desembocar nuevamente en la fosa que daba al mar y distaban entre sí cien estadios de distancia uno de otro. Así bajaban a la ciudad la madera de las montañas y proveían con barcos el resto de los productos estacionales, ya que habían abierto comunicaciones transversales de unos canales a otros y hacia la ciudad. Cosechaban la tierra dos veces por año, en invierno con las aguas provenientes de Zeus, y en verano conducían desde los canales las corrientes que produce la tierra. En cuanto número, estaba dispuesto que cada distrito de la llanura con hombres útiles para la guerra proveyera un jefe. La extensión del distrito era de diez veces diez estadios y los distritos era sesenta mil. Se decía que la cantidad de hombres de la montaña y del resto de la región era innumerable; todos estaban distribuidos en estos distritos y asignados a jefes según las zonas y las aldeas. Estaba reglamentado que cada jefe proveyera en caso de guerra la sexta parte de un carro de guerra hasta diez mil carros, dos caballos y jinetes, además de un par de caballos sin carro, un infante con escudo pequeño y el guerrero que lucha sobre el carro y conduce los dos caballos, dos hoplitas, arqueros y honderos, también dos cada uno, lanzadores de piedras y lanceros con armamento ligero, tres cada uno, y cuatro marineros para cubrir la tripulación de mil doscientas naves. Así estaba dispuesto lo concerniente a la guerra en la ciudad real, lo de las nueve restantes lo estaba de otra manera que llevaría mucho tiempo relatar. Lo relativo a los puestos de gobierno y los honores estuvo ordenado desde el principio de la siguiente manera. Cada uno de los diez reyes imperaba sobre los hombres y sobre la mayoría de las leyes en su parte y en su ciudad, y castigaba y mataba a quien quería. El gobierno y la comunidad de los reyes se regían por las disposiciones de Posidón tal como se las transmitía la constitución y las leyes escritas por los primeros reyes en una columna de oricalco que se encontraba en el centro de la isla en el templo de Posidón, dónde se reunían, bien cada lustro, bien, de manera alternativa, cada seis años, ara honrar igualmente lo par y lo impar. En las reuniones, deliberaban sobre los asuntos comunes e investigaban si alguno había infringido algo y lo sometían a juicio. Cuando iban a dar veredicto se daban primero las siguientes garantías unos a otros. Rogaban a Posidón que tomara la ofrenda sacrificial que le agradara de entre los toros sueltos en su templo y ellos, que eran sólo diez lo cazaban sin hierro, con maderas y redes. Al que atrapaban lo conducían hacia la columna y lo degollaban encima de ella haciendo votos por las leyes escritas. En la columna, junto a las leyes, había un juramento que proclamaba grandes maldiciones para os que las desobedecieran. Tras hacer el sacrificio según sus leyes y ofrecer todos los miembros del toro, llenaban una cratera y vertían en ella un coagulo de sangre por cada uno. El resto lo arrojaban al fuego una vez que habían limpiado la columna. Luego, mientras extraían sangre de la cratera con fuentes doradas y hacían una libación sobre el fuego, juraban juzgar según las leyes de la columna y castigar si alguien hubiera infringido algo antes, y, además, no infringir intencionalmente en el futuro ninguna de las leyes escritas, ni gobernar ni obedecer a ningún gobernante, excepto aquel que ordenara según las leyes del padre. Una vez que cada uno de ellos hubo prometido esto de sí y de su estirpe, bebido y dedicado la fuente como exvoto en el templo del dios y se hubo ocupado de la comida y de las otras necesidades, cuando llegaba la oscuridad y se había enfriado el fuego sacrificial se vestían con un bellísimo vestido púrpura y se sentaban en el suelo junto a las ascuas del juramento sacrificial. Durante la noche, tras apagar el fuego que se encontraba alrededor del templo, eran juzgados y juzgaban si alguien acusaba a alguno de ellos de haber infringido alguna ley. Cuando terminaban de juzgar, ala hacerse de día, escribían los juicios en una tablilla de oro y la ofrendaban como recuerdo junto con las vestimentas. Había muchas otras leyes especiales acerca de los honores de cada uno de los reyes; lo más importante: no atacarse nunca unos a otros y ayudarse todos en caso de que alguien intentara destruir la estirpe real en alguna de sus ciudades, y tomar en común, como antes, las determinaciones concernientes a la guerra y a otras actividades, bajo la conducción de la estirpe de Atlante. Ningún rey podía matar a ninguno de su parientes, si no contaba con la aprobación de más de la mitad de los diez. Según el relato, tan gran potencia y de tales características existentes entonces en aquellas zonas ordenó y envió el Dios contra nuestras tierras por la siguiente razón. Durante muchas generaciones, mientras la naturaleza del Dios era suficientemente fuerte, obedecían las leyes y estaban bien dispuestas hacia lo divino emparentado con ellos. Poseían pensamientos verdaderos y grandes en todo sentido, ya que aplicaban la suavidad junto con la prudencia a los avatares que siempre ocurren y unos a otros, por lo que excepto la virtud, despreciaban todo lo demás, tenían en poco las circunstancias presentes y soportaban con facilidad, como una molestia, el peso del oro y de las otras posiciones. No se equivocaban, embriagados por la vida licenciosa, ni perdían el dominio de sí a causa de la riqueza, sino que, sobrios, reconocían con claridad que todas estas cosas crecen de la amistad unida a la virtud común, pero que con la persecución y la honra de los bienes exteriores, estos decaen y se destruye la virtud con ellos. Sobre la base de tal razonamiento y mientras permanecía la naturaleza divina, prosperaron todos sus bienes, que describimos antes. Más cuando se agotó en ellos la parte divina porque se había mezclado muchas veces con muchos mortales y predominó el carácter humano, ya no pudieron soportar las circunstancias que los rodeaban y se pervirtieron, y al que los podía observar les parecían desvergonzados, ya que habían destruido lo más bello de entre lo más valioso, y los que no pudieron observare la vida verdadera respecto de la felicidad, creían entonces que eran los más perfectos y felices, porque estaban llenos de injusta soberbia y de poder. El Dios de Dioses Zeus, que reina por medio de leyes puesto que puede ver tales cosas, se dio cuenta de que una estirpe buena estaba dispuesta de manera indigna y decidió aplicarles un castigo para que se hicieran más ordenados y alcanzaran la prudencia. Reunió a todos los dioses en su mansión más importante, la que, instalada en el centro del universo, tiene vista a todo lo que participa de la generación y, tras reunirlos, dijo... (El texto termina así, abruptamente, al parecer no pudo terminarlo o nos ha llegado incompleto).

Ovnis en Morónde la Frontera II

30 Julio 2002. a las 22:40 h. ,en los alrededores de la base aérea de Morón de la Frontera en Sevilla , José Gutiérrez (56) y Miguel Ángel Moreno (43) observaron una pareja de luces haciendo extrañas acrobacias sobre este lugar. “ Las luces eran rojita una y celestona la otra, se cruzaban entre ellas, subían ,bajaban, iban para un lado ,para el otro, aquello era un espectáculo digno de ver, era increíble, aquello era para verlo, fue impresionante”, “duraría unos 2 o tres minutos como mucho, era lo más impresionante que hemos visto nunca, pensamos que podía ser algún avión de los militares pero ¿qué clase de avión hace eso? Ninguno chaval ,ninguno. Yo no se si eran militares o extraterrestres pero fue impresionante” ...lo que si parece cierto es que José Gutiérrez jamás olvidará esta experiencia.

Ovnis en Sanlucar de Barrameda, Cádiz

El 30 de Julio de 2002, Martes, unos jóvenes en la localidad gaditana de La Jara junto a Sanlúcar de Barrameda pudieron observar como frente a ellos en la playa, sobre las 23:00 h se aparecía una potente luz aérea que dejaba ver tras ese potente foco de luz amarillenta una forma poligonal de numerosos lados. Los chicos muy asustados quedaron inmóviles observando las evoluciones de aquel extraño artefacto, qué según sus detalladas palabras recogidas en entrevista por AÑO CERO, debía de medir unos 8 metros de largo por ,quizás , 6 de alto, emitía un extraño ruido susurrante y hacía que el agua de la orilla vibrara extrañamente . AÑO CERO sigue investigando este caso.

Ovnis en Matalascañas, Huelva

26 de Julio de 2002 a las 21:15 h, en la vecina localidad costera de Matalascañas (Huelva) nuestros testigos -José Carlos Franco (30) , Juan Antonio Richard (33) , Ángeles Rodríguez (2 y Estefanía Gutiérrez (30) - contemplaban desde la terraza de su apartamento las evoluciones de una extraña forma cilíndrica en el horizonte: “era como un tubo de neón, alargado y color verdoso con dos luces rojizas a los lados. Cogimos los prismáticos para observar el objeto con mayor atención y mejor y no cabía duda, aquella forma era una especie de tubo verdoso de yo no se que dimensiones. Estaba en el horizonte y era curioso ya que tomaba dirección a Mazagón y cuando casi se le perdía de la vista comenzaba a volver para nuevamente emprender el camino a Mazagón... Aquello estaría sobre el horizonte nuestra vista unos 30 metros, no se, tal vez unos 200 metros sobre el agua y ,por supuesto, no era ni un barco ni un avión ni nada similar” relataba José Carlos Franco. La observación fue seguida durante unos 20 minutos hasta que el extraño objeto ascendió inesperadamente y desapareció cambiando su color al totalmente rojo.